“Motores” de la biodiversidad
Un nuevo estudio revela cómo los cambios climáticos del pasado moldearon la evolución de las ardillas
Un equipo internacional de científicos, liderado por investigadores del Museo Nacional de Ciencias Naturales (CSIC) y la Universidad Complutense de Madrid, ha desvelado cómo las ardillas (familia Sciuridae) se han convertido en un grupo altamente diversificado gracias a su capacidad de especialización en biomas específicos. El estudio, publicado en la prestigiosa revista Journal of Biogeography, utiliza herramientas paleobiológicas y macroevolutivas para demostrar que los cambios ambientales extremos de la historia de la Tierra han impulsado la aparición de nuevas especies de ardillas.

Figura 1. Ejemplar de ardilla gigante pálida (Ratufa affinis) fotografiado en Borneo. Fotografía: Iris Menéndez.
La Hipótesis del Uso de Recursos
“El núcleo de la investigación se basa en la Hipótesis del Uso de Recursos, propuesta originalmente por la paleontóloga Elizabeth S. Vrba”
comenta Manuel Hernández Fernández, profesor de la unidad de Paleontología de la UCM y uno de los autores del estudio.
Según la Hipótesis del Uso de Recursos, las especies especialistas (aquellas que viven en un solo tipo de bioma) tienen tasas de especiación más altas que las generalistas. Esto ocurre porque cuando el clima cambia, los hábitats se fragmentan y las poblaciones de estos especialistas quedan aisladas en estas «islas» de vegetación particular, lo que facilita la divergencia evolutiva y el desarrollo de nuevas especies. Por el contrario, las especies generalistas son capaces de mantener sus poblaciones conectadas a través de múltiples hábitats diferentes, por lo que cambian menos a lo largo del tiempo.
Ardillas, climas extremos y sus conexiones con la historia de la Tierra
El estudio analizó a 292 especies de ardillas modernas y descubrió patrones fascinantes que hunden sus raíces en el Neógeno y el Cuaternario, destacando cómo eventos geológicos y climáticos antiguos siguen dictando la biodiversidad actual:
- Más especialistas de lo esperado: Las ardillas cuentan con un número de especies especialistas significativamente mayor de lo que sería esperable, lo que confirma que la especialización ecológica es una «fábrica» de diversidad en este grupo.
- Zonas de «estallido» evolutivo: Los biomas situados en los extremos del gradiente climático global, como las selvas tropicales y las estepas, son los que más especialistas acumulan. Esto se debe a que son hábitats muy sensibles a las fluctuaciones climáticas del pasado, que actuaron como motores de fragmentación y evolución.
- Herencia del Mioceno en el sudeste asiático: Regiones como el archipiélago de la Sonda (Borneo, Sumatra) son hoy puntos críticos de biodiversidad debido a eventos de aislamiento que comenzaron hace unos 10 millones de años (Mioceno tardío).
- La huella de las glaciaciones: Las tasas de especiación más recientes y rápidas se han detectado en las estepas del Holártico y en América del Sur. Este «estallido» de nuevas especies estaría directamente relacionado con la influencia de la ciclicidad climática del Pleistoceno, con intervalos glaciales e interglaciales. Además, en el caso de Sudamérica, fueron las primeras glaciaciones las que permitieron a las ardillas colonizar el continente tras la formación del Istmo de Panamá hace menos de 3 millones de años, un evento clave en la paleontología de mamíferos.

Figura 2. Porcentaje de especies de ardillas especialistas de bioma. Las especies especialistas de bioma se concentran en unos puntos muy particulares del planeta, especialmente en las estepas holárticas y en las selvas ecuatoriales.
Implicaciones para la conservación
Más allá de entender el pasado, este estudio también tiene aplicaciones urgentes para el futuro.
«Las regiones con una alta concentración de especialistas, como Borneo, son refugios de una historia evolutiva única, y además son las más vulnerables ante el cambio climático actual»
señala Iris Menéndez, investigadora del Museo Nacional de Ciencias Naturales y autora principal del trabajo.
Los especialistas, al estar ligados a un solo bioma, corren un mayor riesgo de extinción si su hábitat pudiera desaparecer por el calentamiento global, tal como se ha observado en el registro fósil de otros roedores durante crisis climáticas pasadas.
Este trabajo reafirma que la paleontología y la biología evolutiva son herramientas esenciales no solo para reconstruir la historia de la vida, sino para diseñar estrategias que protejan los principales hotspots de biodiversidad en un mundo que cambia rápidamente.
Referencia
Menéndez, I., Gómez Cano, A.R., Cantalapiedra, J.L., Blanco, F., Gamboa, S., Pelegrin, J.S., Galli., E., Quesada, A., Álvarez-Sierra, M.A. & Hernández Fernández, M. (2026) Biome specialization in squirrels: phylogenetic and geographic patterns. Journal of Biogeography 53, e70154. https://doi.org/10.1111/jbi.70154
Artículo original:
https://onlinelibrary.wiley.com/doi/10.1111/jbi.70154
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