Pequeños fósiles para resolver un gran rompecabezas
Miembros de la SEP refinan la biocronología del Neógeno-Cuaternario ibérico mediante pequeños mamíferos
Cuando pensamos en paleontología, hay cierta tendencia a imaginar imponentes esqueletos de dinosaurios o mamuts. Sin embargo, la historia de la vida en la Tierra a menudo está escrita en un tamaño mucho menor. Los micromamíferos —como ratones, conejos y musarañas— son auténticos tesoros científicos: sus dientes fósiles abundan en los yacimientos, evolucionan con gran rapidez y son excelentes indicadores de los climas del pasado. Ahora, un nuevo estudio liderado por investigadores de la Universidad Complutense de Madrid ha logrado ordenar y fechar con precisión casi 400 yacimientos de la península ibérica a lo largo de los últimos 25 millones de años analizando estos pequeños animales.

La fauna de micromamíferos del yacimiento complutense de Somosaguas, con unos 14 millones de años, es una de las analizadas en el estudio (reconstrucciones de Sergio Pérez González)
Establecer una escala de tiempo precisa en ambientes continentales siempre ha sido un gran desafío para la geología. A diferencia de los fondos marinos, donde los sedimentos se acumulan de forma más continua y constante, el registro terrestre presenta más interrupciones y está fragmentado en cuencas aisladas. Para correlacionar estos fragmentos, la paleontología suele apoyarse en «especies clave» o indicadoras. En este trabajo, los autores han empleado un método cuantitativo avanzado denominado Ordenación por Eventos de Aparición por Máxima Verosimilitud (ML AEO). Esta técnica no se limita a utilizar unas pocas especies seleccionadas, sino que analiza de forma estadística toda la fauna presente en cada yacimiento, evaluando qué especies convivieron, aparecieron o se extinguieron para reconstruir la secuencia temporal.
Más especies, mayor precisión
La gran novedad de esta investigación radica en que, por primera vez, no se han limitado a estudiar roedores (grupo que incluye a ratas, ardillas, lirones, castores, etc). Los científicos integraron de manera sistemática a los lagomorfos (conejos, liebres y picas) y a los eulipotiflos (musarañas, erizos y topos), grupos tradicionalmente menos estudiados que representan el 22% de la fauna analizada. Al incorporar a estos pequeños mamíferos, la precisión del modelo aumentó de forma considerable. Algunas especies extintas de conejos y musarañas demostraron ser herramientas decisivas para afinar el reloj biocronológico y resolver discrepancias sobre la edad de diversos yacimientos ibéricos.
El modelo analizó yacimientos que abarcan desde finales del Oligoceno (hace unos 25 millones de años) hasta la actualidad, mostrando un ajuste excelente con los marcos temporales previos y logrando un margen de error promedio de solo 75,000 años. No obstante, el método pierde resolución en los últimos 50,000 años. Durante este lapso tan corto, las extremas oscilaciones de la última glaciación y la existencia de refugios climáticos en la península fragmentaron las poblaciones animales, provocando una distribución irregular y desigual de las especies en lugar de una extinción o aparición global y uniforme.
Este nuevo marco cronológico unifica las distintas cuencas sedimentarias ibéricas bajo un mismo sistema cuantitativo. Además de resolver viejos debates, proporciona una base cronológica sólida e independiente para futuros estudios sobre cómo las comunidades de mamíferos se adaptan, evolucionan y responden a las grandes crisis climáticas del planeta.
Referencia
Juidíaz, R., Blanco, F., Gómez Cano, A. R., Oliver, A., Hernández Fernández, M., & Domingo, M. S. (2026). Iberian Neogene–Quaternary biochronology: a refined framework based on maximum likelihood analysis of small mammal assemblages. Earth-Science Reviews 282, 105679. DOI: https://doi.org/10.1016/j.earscirev.2026.105679
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